Balas y sillas de plata en las Cámaras de Comercio
Cámara Valencia. / ED
“Ara, quan sentes el vent de la història
fent el propòsit de temps no tan aspres,
per si et trobaven més aire de festa,
si vols, t’oreges el drapi la tomba.
Però, no els deixes ni enlaires la testa,
que el quedaràs sense clot ni sudari.
Jo, de tu, Màrius, no m’en fiava:
tot s’ho enduen els de sempre.”
Antoni Ferrer. L’Alcúdia de Crespins
(La Costera). ‘La pietà’-1993
Las balas silban en la disputa por las sillas de plata en el Pleno de la Cámara de Comercio de Barcelona que preside Josep Santacreu. Son los cargos que compran las empresas en el máximo órgano de decisión cameral. La Cámara de Barcelona en el período comandado por Eines de País, redujo de catorce a dos estos asientos en el centro decisivo de las Cámaras. Con Josep Santacreu, en una decisión comprometida, han vuelto a la decena. Su presidente ha hecho uso del voto de calidad para romper el empate en la votación del Pleno cameral. Esta decisión ha resquebrajado el pacto vigente y ha recrudecido las discrepancias entre las principales patronales catalanas: Foment del Treball Nacional (grandes) y PIMEC (pequeñas). Santacreu puede haberse jugado su posible reelección al tomar partido al lado de 29 miembros del pleno frente a los otros 29 que no consideraban oportuno ampliar las ‘sillas de plata’ a diez.
El pez grande devora al pequeño. Hay una pugna abierta entre grandes y pequeñas empresas. No todas las empresas tienen las mismas características ni se mueven dentro de idénticas coordenadas. El pulso entre unas y otras se agudizó entre los años 1992 y 1993. Proviene de las heridas sin cerrar y las unificaciones injustificadas bajo presión o conveniencia. Son unidades de negocio diferentes, alejadas entre sí por su dimensión y en muchos casos con necesidades e intereses contrapuestos. Las reivindicaciones de las........
