Mazón: cuando el teatro importa más que la realidad
Carlos Mazón, con chaleco de emergencia, el día después de la catástrofe. / Francisco Calabuig
Que levante la mano quien, teniendo WhatsApp, no ha metido la pata alguna vez y se ha equivocado escribiendo algo en un grupo o a un destinatario que no era el adecuado. A mí misma me ha pasado y, lo más divertido, he recibido mensajes de personas que hablaban de mí a terceros, por error, claro. Mensajes borrados precipitadamente, con su consiguiente huella digital y un cortisol disparado, son los fieles compañeros de estos tropezones comunicativos propios del siglo XXI, donde la instantaneidad, la confusión de plataformas y la incontinencia opinativa marcan un camino directo al abismo.
Chanzas aparte, hoy vengo a hablarles de un grupo de WhatsApp........
