No a la guerra no es un eslogan
Una personas muestra un cartel de "No a la guerra" en una manifestación. / Mateo Lanzuela - Europa Press
Pienso en Donald Trump y lo imagino como si fuera un adolescente jugando al Fortnite. El problema es que todo esto no es un videojuego, sino la realidad de un mundo que se desvanece por momentos de forma abrupta y sin capacidad para vislumbrar el límite de una guerra incierta. Tampoco Trump es un quinceañero, sino un señor en la madurez y con plena conciencia de lo que hace. Aunque no lo parezca y disfrute lanzando bombas como si tal cosa.
Me niego al........
