Tortugas y centellas
Imagen de los vagones accidentados en Adamuz. / J.J. Guillén/Efe
Las grandes desgracias al modo de los choques ferroviarios tienen un efecto inmediato, pero también se llenan de herrumbre y descuido, también se disuelven en nada. Si se abandona el ferrocarril de nuestro país acabará pareciéndose al de Namibia o Guinea Bissau, pero se aprecia que, hasta el más refinado devoto de la alta velocidad, defiende el mantenimiento de esta y otras redes de una determinada infraestructura. No somos un país relativamente rico por casualidad, conviene abrir los ojos y........
