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Dos buques al choque deslumbrados por el poder

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30.05.2026

Policías y periodistas, esta semana ante la sede del PSOE en Madrid. / Borja Sanchez-Trillo

A principios de año me tocó hacer vida de hospital durante unos días. Desde la ventana veía en uno de los rascacielos icónicos de la ciudad una gran bandera española, colgada en el balcón de un piso alto. Tenía en el centro una inscripción, pero ilegible a tanta distancia. Lo intenté en días claros, con gafas, pero nada. La curiosidad me pudo y, cuando me iba, me acerqué al edificio. “Una, grande y libre”. El lema fascista, en letras inmensas, en el balcón de un inmueble caro de València. ¿Qué puede llevar no solo a desnudar un mensaje así, que representa una dictadura represora y autoritaria, sino a exhibirlo y ensalzarlo con orgullo? Me lo sigo preguntando mientras nos sumergimos en el tiempo arisco en el que estamos.

La prioridad nacional es el latiguillo que domina los días. La ultraderecha no para de repetirlo, porque sabe que la repetición convierte en normal lo anormal y es la base para la asimilación de un concepto. Pero el nuevo lema reaccionario es también una venda y un anzuelo con el que despistar. Al lado de este debate, lo importante es cómo en estos últimos tres años hemos profundizado en una agenda ultraliberal que no es autóctona. Es la que viene de los tiempos de Margaret Thatcher en Gran Bretaña, amplificada por los sucesivos gobiernos conservadores posteriores y........

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