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A veces solo se trata de levantar la cabeza

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31.01.2026

Protesta este viernes en Minneapolis tras las muertes de dos ciudadanos a manos del ICE. / Adam Gray

Entre escuchar las noticias y salir a la calle antes de que las campanas inauguren el día, me decido por lo segundo. Los mirlos bailan confiados a esta hora en el parque buscando la primera comida del día. Arriba, un azul que empieza a serlo, presagiando bondades, y un rosa casi fucsia que se difumina como las nubes. El color más bonito del mundo. Dura unos minutos. Hasta que el sol se lo lleva. “Otro día de viento”, anuncia un vecino también mirando el cielo. “Que se lo lleve todo”.

Nueve segundos de gloria mientras amanece. Nueve segundos para el horror en el accidente de tren. “La vida es eterna en cinco minutos”, decía la canción eterna de Víctor Jara. Si el lapso entre un tren y otro hubiera sido más largo, todo habría sido menos sangriento. La fortuna exhibiendo su poder. Estar en los vagones peor parados y los escasos nueve segundos de margen son cosa de fortuna. Que las vías no estuvieran en condiciones no es cuestión de mal fario. Esa es la parte de las responsabilidades. El buen funcionamiento de los servicios (la política, en una palabra) va de estrechar los márgenes a la mala ventura. En eso llevamos 15 meses de aprendizaje en esta tierra de inundaciones.

En la sala de espera........

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