Vito Quiles a cuatro patas
Vito Quiles durante una concentración por el día de la Eliminación de la violencia contra las Mujeres, a 25 de noviembre de 2025, en Madrid (España). / A. Pérez Meca - Europa Press - Archivo
Hace unas semanas escribí un artículo de esos que uno hace con la espalda recta y la conciencia recién planchada. Aprovechaba el debate sobre lo de Sarah Santaolalla y Vito Quiles para recordar una obviedad que hoy parece casi revolucionaria: que no está bien señalar la orientación sexual de nadie sin su consentimiento. Una idea simple, de las que quedan bien en cualquier sobremesa progresista. Artículo terminado, conciencia en su sitio, un café y a otra cosa.
Pero entonces apareció la realidad, editora sin piedad que no respeta los tiempos de los periódicos, y metió mano para convertir mi artículo en una pieza de arqueología inmediata. Lo hizo con la imagen de Vito Quiles a cuatro patas en una terraza de Madrid, en plena persecución de Begoña Gómez. Uno intenta sostener el tono, pero tampoco hay que hacerse el monje cartujo.
El título de mi artículo ya difunto era "No darle a Vito la victoria que quiere". Traducido, venía a decir algo tan poco sofisticado como que........
