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Entrevista con Alberto Sedano: “La creación de la clasificación S es el momento más fascinante de la historia del cine español”

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Alberto Sedano lleva años realizando una labor de recuperación del cine de género español de los años setenta y ochenta. En el documental Clasificado “S”: transgresión en la Transición, hace un repaso desde la censura del franquismo hasta la ley Miró y se centra especialmente en el cine que entre 1977 y 1982 se clasificó como S.

¿Cómo surgió el proyecto del documental? Está incluido en un set de la productora estadounidense Severin Films llamado Exorcismo: Defying a dictator & raising hell in post-Franco Spain, donde hay dieciocho películas de terror españolas de los setenta y ochenta. ¿Fueron proyectos paralelos?

El germen de todo esto está hace quince o dieciséis años, cuando una noche, en una televisión local de Madrid, emitieron de madrugada una película que yo no conocía pese a haber estudiado cine español: Bacanal en directo, una de las que finalmente forman parte del boxset. Es una película que no se parecía a nada del cine español de la época –la describo como si fuera Pasolini rodando con lsd durante la Transición–. Descubrí que estaba clasificada S [la categoría de cine que podía herir la sensibilidad del espectador] y empecé a investigar, aunque el material apenas estaba disponible: recurrí a vhs, a la Biblioteca Nacional, a la Filmoteca, a las cabinas de visionado, intentando reconstruir algo de lo que casi no quedaba evidencia física.

En aquel momento le propuse a Severin Films, a quienes ya conocía, recuperar algunas de estas películas. Lo intenté también en España, con Movistar Plus y otras instituciones, pero me tomaron por loco y el proyecto quedó aparcado. Después me fui a vivir a Londres, donde me sorprendió la pandemia, y esa pandemia trajo un repunte del home video, sobre todo en Estados Unidos: lo que yo llamo la edad de oro del home video. Es un fenómeno que desconcierta a quien no está en ese mundillo –“si nadie compra eso”–, pero existe un nicho de coleccionistas muy interesado en el cine extraño y menos visto.

En 2021, Severin volvió a contactarme. Les propuse muchos títulos y su entusiasmo era constante, así que planteé también la idea del documental, que ya rondaba mi cabeza desde que vi Bacanal en directo por primera vez –entonces pensaba en un proyecto que se llamaría Sexy cine underground, jugando con la S, sin conocer aún bien el contexto histórico–. Ese proceso simultáneo me permitió hacer la curaduría, la investigación y la recuperación de películas de manera retroalimentada. De hecho, sigo recuperando con Severin títulos que no forman parte del boxset, y ese trabajo me ha llevado a crear mi propio sello en Estados Unidos, aunque esa es ya otra historia.

En España tenemos una industria, tanto literaria como cinematográfica, que habla mucho de memoria pero olvida con facilidad. Da la sensación de que este rescate no habría sido posible sin un impulso extranjero.

Para mí todo esto es, sobre todo, un ejercicio de memoria histórica. Lo que ha pasado en España –y lo que les ha pasado a figuras como Chaves Nogales o Arturo Barea, por ejemplo– es que, cuando alguien no sopla en la dirección del viento del momento, la historia lo borra y lo tacha para siempre. En el caso del cine de género, el problema es que queda atrapado en un periodo bisagra entre la dictadura y un gobierno socialista con tendencias progresistas, y ese gobierno lo interpreta rápidamente como una vergüenza pública. A partir de ahí se crea un estigma que no solo borra estas películas de los libros de historia, sino que también daña a quienes trabajaron en ellas: hablando con gente para el documental, hubo personas que no pude entrevistar porque me decían que haber hecho estas películas les hizo tanto daño que ya no pudieron volver a trabajar en cine.

Lo que más me impactó fue encontrar, en uno de los tomos clásicos de historia del cine español, una frase que liquidaba trescientas películas –muchas de gran éxito de taquilla– con una sola línea: de “ese cine” no se hablaría, porque sus propios títulos ya delataban la calidad de las propuestas. Es un poco lo que ha pasado en general: meterlo todo en el cajón del “destape”. Y aunque coincido en que el 95% de ese cine no es defendible como cine de calidad según el canon, sí creo que es un síntoma muy claro de la sociedad que lo produjo y que hay un 5% que realmente merece estar en el canon.

En el documental se dedica bastante espacio a la censura franquista. Siempre se piensa en la censura política, pero también existía una censura muy fuerte contra la........

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