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El destino de Venezuela y el futuro de la soberanía

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05.01.2026

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Después de que Hitler engullera Checoslovaquia en 1938 y luego se repartiese Polonia con Stalin en 1939, la generación de mis padres decidió, al volver de la guerra, situar la soberanía de los Estados nación en el corazón de la Carta de la ONU. Con la operación en Venezuela, nuestra generación tiene que preguntarse –y no por primera vez– si hoy sobrevive algo de una doctrina jurídica diseñada para proteger a los débiles frente a los fuertes.

No cometamos el error de creer que fue el presidente Trump quien asestó el golpe de gracia a la soberanía. No estamos ante un relato nuevo y escandaloso, sino ante la culminación de una historia muy antigua. La Doctrina Monroe se remonta a 1823 y, cuando Monroe reclamó América Latina como esfera de influencia exclusiva de Estados Unidos, esa doctrina dejó la soberanía de cualquier nación dentro de esa esfera a discreción de Washington.

La posterior indiferencia estadounidense hacia la soberanía latinoamericana está bien documentada. Cuando los estadounidenses decidieron construir el canal de Panamá en 1902 y el presidente Roosevelt preguntó cuál era la base legal de su intromisión en la soberanía panameña, su fiscal general respondió –como nos recordó George Will–: “Oh, señor presidente, no permita que un logro tan grande se vea empañado por alguna mancha de legalidad”.

Cualquier latinoamericano puede recitar la letanía de violaciones estadounidenses de la integridad territorial de América Latina a lo largo del siglo XX. Cuando en 1954 el presidente democráticamente elegido de Guatemala lanzó un........

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