Irán y la lucha contra el vacío (parte 2)
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El humo todavía impide una mirada completa sobre Irán. Su forma es la impuesta por el bloqueo de comunicaciones. Durante días, imágenes y voces apenas alcanzaron a salir por medio de señal satelital. Testimonios entrecortados a manera de prueba de vida, si acaso suficientes para dar respiro a diásporas con familia en el país de origen. También de muertes y ausencias. Algunas imágenes de la represión escaparon al silencio ordenado por el régimen. Aún no hay vías regulares y estables para estar en contacto. El lunes, un funcionario avisó que el internet regresará gradualmente para el fin de semana. En el mismo anuncio también dijo que el bloqueo continuará.
Fuera de Irán, una disputa alrededor del número de asesinados por la dictadura intenta aclarar lo atroz, casi como si dos mil muertos fuesen más admisibles que cinco o doce mil. Es claro que la brutalidad se jerarquiza a partir del saldo, pero suponer que semejante salvajismo puede tener mejor cara es ocio de la indiferencia que quiere matizar lo inmatizable. Declaraciones oficiales responsabilizan de su muerte a quienes protestaron. Les acusan de amenaza nacional y convierten en enemigos para justificar sus disparos.
Los canales digitales de propaganda no interrumpieron su oficio. Su destinatario son grupos y medios de comunicación en la región. Me asomo a uno de ellos. Lo hago cada tanto para medir, por oposición, a partir de su énfasis e insistencia en ciertos relatos, la dimensión de las situaciones en Irán contrarias al gobierno. Rara vez falla. Son predecibles hasta el aburrimiento. Supongo, también se dirigen a las afinidades del gobierno iraní y sus aparatos. En esta ocasión, el tercer día de bloqueo........
