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Lo que los triunfos de México en el Mundial dicen sobre nosotros

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22.06.2026

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El triunfo de México sobre Corea del Sur significó, en términos deportivos, tres puntos que certificaron el pase del Tri a la siguiente ronda del Mundial. Pero reducir lo que pasó esa noche a su dimensión futbolística sería ignorar algo más profundo que ocurrió en las calles, en las plazas y en los hogares del país. México dejó de ser el país fragmentado que es y se convirtió, brevemente, en un solo cuerpo celebrando lo mismo al mismo tiempo.

El sociólogo francés Émile Durkheim tiene un concepto que explica con precisión lo que sucedió: la efervescencia colectiva. Durkheim observó que las comunidades humanas atraviesan momentos excepcionales en que los individuos dejan de sentirse aislados y experimentan, de manera intensa y temporal, que forman parte de algo más grande que ellos mismos. Un partido de la selección nacional cumple esa función. Millones de personas ven lo mismo, sienten lo mismo, cantan el mismo himno, visten los mismos colores y celebran el mismo gol en el mismo instante. Lo relevante, según Durkheim, no es el partido en sí mismo, sino que la sociedad, a través de ese ritual compartido, termina celebrándose a sí misma.

Esa idea adquiere un peso particular en un país como México, donde las divisiones –económicas, regionales, políticas, de clase– son profundas y constantes. Nuestro país es, en la vida cotidiana, un país de fragmentos........

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