Mark Carney en Davos: el discurso y la advertencia
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Cuando los poderosos estaban de acuerdo, los discursos del Foro Económico Mundial de Davos sonaban como un coro interpretando cada año la misma partitura: globalización, libre comercio, sustentabilidad. La armonía volvió al evento aburrido, predecible y, algunos decían, prescindible. Pero hoy todos estamos forzados a vivir en el mundo impredecible de Donald Trump. El afinado coro de Davos se ha vuelto una cacofonía de voces alarmadas preguntándose ¿qué va a pasar?, ¿qué vamos a hacer?
En este contexto, Mark Carney, el primer ministro de Canadá, ha pronunciado en Davos un discurso notable. Evalúo este discurso, como siempre, a la luz de las reglas de la persuasión, tomando en cuenta sus argumentos racionales (logos), emocionales (pathos) y el rol del orador (ethos).
Primero, el discurso destaca por su estructura, orden y calidad en la argumentación lógica (logos). Plantea desde el inicio un problema claro: no estamos viviendo una transición, sino una ruptura del orden internacional. Las grandes potencias ya no se sienten obligadas a obedecer normas ni a respetar alianzas o instituciones, dejando al resto del mundo a merced de su voluntad. Luego, propone una solución: los países como Canadá no deben sentirse impotentes, ya que pueden, y deben, cooperar para construir un nuevo orden internacional basado en un “pragmatismo con........
