¡Es Claudia!
Nombre de usuario o dirección de correo
No es Andrés Manuel López Obrador. Decide Claudia Sheinbaum.
Un reportaje reciente del Wall Street Journal describe a la presidenta mexicana tomando decisiones bajo presión directa de Washington. No se trata de matices ni de continuidad administrativa, sino de definiciones concretas: despliegue de la Guardia Nacional en la frontera, coordinación operativa con inteligencia estadounidense, entrega de líderes criminales, imposición de aranceles para alinearse con la política comercial de Estados Unidos y el corte de envíos de petróleo a Cuba. En el mismo texto se documenta un viraje en materia de seguridad: operaciones más agresivas contra organizaciones criminales y una cooperación más estrecha con agencias de ese país.
Lo relevante no es cada medida por separado, sino lo que en conjunto evidencian: no estamos frente a una presidenta que administra decisiones ajenas, sino frente a una jefa de Estado que negocia, concede, redefine y ejecuta en función de un cálculo propio. No está ejecutando una herencia, está ejerciendo el poder.
Esa constatación rompe una coartada que se ha vuelto cómoda en la vida pública mexicana: que el poder real está en Palenque. Bajo esa lógica, lo que incomoda se atribuye al pasado y lo que parece razonable se explica como contención. La presidenta aparece como administradora de inercias, no como autora de decisiones. Esa lectura permite opinar sin confrontar y criticar sin señalar.
El problema es que no resiste los hechos. Y, más importante aún, tiene consecuencias.
La reforma al Poder Judicial no es una extensión........
