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Un premio al arte de fabular

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22.07.2026

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“Verblüffungskraft” [capacidad para sorprender], es uno de los rasgos que ha destacado de Christine Wunnicke (Múnich, 1966) el jurado del Premio Büchner, el cual, con su decisión, sorprende al distinguir la obra de una autora que, al decir del crítico Paul Jandl, ha sido hasta ahora una especie de inasible “personaje de fábula”, “poco vanidosa al extremo de perjudicarse a sí misma” en un mundillo literario que funciona según la “economía de los focos” y se muestra cada vez más dado a premiar el exhibicionismo y la aparatosidad. A Wunnicke se le ve apenas en lecturas, su carácter le hace evitar los escenarios, los medios y las entrevistas. Elude las presentaciones de sus propios libros y ha rechazado la participación en clubes de lectura y otros formatos más recientes de la promoción literaria.

Es curioso que toda la obra narrativa de esta escritora parezca rendir homenaje a figuras que, en cierto modo, se le parecen: gente que logró cosas muy relevantes en el pasado, pero cuyos méritos quedaron sepultados bajo la intrincada maleza del olvido. Su especialidad son las “miniaturas históricas”. La trama de su última novela, Wachs [Cera] (2025), se desarrolla en el París del siglo XVIII y cuenta la historia de una hoy poco conocida Marie Marguerite Bihéron, que, deseosa de estudiar Anatomía –pero imposibilitada de hacerlo por el simple hecho de ser mujer–, se dedicó al robo y a la compra ilegal de cadáveres que le permitieran, a escondidas, estudiar el cuerpo humano y hacer reproducciones precisas de sus órganos. Como la propia autora ahora galardonada con la más alta distinción de las letras en lengua alemana, Bihéron llegaría a alcanzar tal excelencia en el dominio de su arte, que su fama se extendió por todo el mundo civilizado: la mismísima emperatriz Catalina II de........

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