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Entrevista con Ger Groot: “Siempre ha habido quien buscaban agujeros en la ciencia para ‘colocar’ a Dios justo ahí”

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06.05.2026

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En La emancipación del yo (Abada Editores, 2025), el autor neerlandés Ger Groot (Ámsterdam, 1954) recorre la historia de la antropología filosófica a través de piezas musicales, poemas, películas y pinturas con el objetivo de explicar de la manera más clara posible algunas de las tesis de Descartes, Kant, Nietzsche, Heidegger, Sartre o Foucault. Antiguo profesor en la Universidad Erasmus de Rotterdam, crítico literario y periodista, su obra ha sido traducida a varios idiomas. Defiende que un filósofo es alguien que quiere reflexionar y dar respuestas a los problemas de su tiempo, a problemas actuales a los que todo el mundo se enfrenta. A veces sus respuestas son muy abstractas, pero su origen está en lo más concreto: en lo político, en lo cotidiano, en lo económico… En esta entrevista hablamos con él de los retos que plantea para su disciplina la crisis de las democracias liberales, el papel de la religión en la actualidad, la emergencia climática y la inteligencia artificial.

Tengo entendido que La emancipación del yo surge del curso que usted mismo impartía en la Universidad Erasmus de Rotterdam sobre antropología filosófica. ¿Puede explicarnos de qué se ocupa exactamente esta disciplina?

La antropología filosófica se ocupa de este ser bastante especial que es el hombre. Ha tenido importancia sobre todo después de Kant, porque en su libro La lógica el filósofo formula sus famosas tres preguntas: ¿qué puedo saber?, ¿qué tengo que hacer? y ¿qué puedo esperar? Estas tres cuestiones se identifican respectivamente con la epistemología, la ética y la filosofía de la religión. Y las tres se resumen en una sola: ¿qué es el hombre? Alrededor de 1800, el ser humano se convierte definitivamente en el centro del mundo. Lo que en la Edad Media era Dios, en la Edad Moderna pasa a ser el hombre. El mundo depende del ser humano porque, como dice Kant, el mundo se me aparece a mí; es decir, yo soy el criterio de lo que es el mundo, de cómo es el mundo. Por eso la antropología filosófica es tan importante para la filosofía poskantiana, aunque este giro hacia el hombre ya era un fenómeno central siglo y medio antes de Kant, con Descartes y el inicio del pensamiento moderno.

¿Cómo definiría el pensamiento moderno?

El pensamiento moderno puede definirse como el intento del hombre de ocupar la posición de Dios. Uno de los puntos más importantes de mi libro es mostrar cómo, con la desaparición de la divinidad, surgen una serie de problemas que, en la segunda mitad del siglo XX, nos ha forzado a repensar esta idea del hombre como centro del mundo. De hecho, era obvio, ya desde el principio, que no podemos cumplir la tarea que antes correspondía a esa figura absoluta, sabia y omnipresente, porque nosotros somos relativos. Lo que se llama posmodernidad pretende superar la hybris –la soberbia de querer sustituir a Dios– y buscar una nueva relación del hombre con la realidad. Es decir, no se trata de que el hombre esté por encima de la realidad ni de que la realidad sea su juguete, sino de explicar que el hombre depende del mundo tanto como el mundo depende del hombre. Y esta es una posición del hombre totalmente distinta a la de la modernidad.

El libro está salpicado de referencias a canciones, poemas, pinturas y películas que sirven para ilustrar distintas teorías filosóficas, desde el albor de la modernidad hasta hoy. ¿Por qué incluyó estas citas?

Surgió de un acontecimiento banal. Alguien me regaló un disco con canciones escritas por Nietzsche; Nietzsche compuso bastante música en su juventud. Y pensé que podía ponerla en mis clases para hacerlas más divertidas. Luego se me ocurrió incluir un fragmento de Così fan tutte de Mozart, que ilustraba perfectamente el siglo XVIII, el siglo de las Luces. Cuenta la historia de un profesor muy terrenal y dos alumnos muy enamorados. Ellos cantan sobre lo divinas que son sus novias. Uno de ellos dice que jura por el cielo, y el profesor responde que él no, que él jura por la tierra. Impartí esta asignatura durante veinte años y siempre estaba atento: cuando escuchaba una canción, iba al cine o veía una obra de teatro, pensaba si podía encontrar algo que les sirviera a mis alumnos. El libro reivindica que la historia de la filosofía no está solo en las bibliotecas, también en las películas, en las canciones, en el deporte… Si observas la vida cotidiana, puedes ver la filosofía en el acto. 

Si La emancipación del yo fuera una novela, el ser humano sería su protagonista. Un ser humano que va tomando cada vez una mayor consciencia de sí mismo. El punto de partida sería la máxima de Descartes, “pienso, luego existo”, y el punto de inflexión, “el giro lingüístico”, cuando la autonomía del ser humano cede espacio a las estructuras complejas superiores. ¿En qué momento estaríamos ahora en el campo de la antropología filosófica? ¿Cuáles serían las líneas generales de la filosofía del siglo XXI?

Lo más difícil es hablar de nuestro propio tiempo, porque las cosas no se ven con claridad. Seguimos luchando con la misma........

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