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Trump está por generar un sismo geopolítico

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06.01.2026

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Nicolás Maduro fue apresado y llevado a Estados Unidos en una operación especial que es fascinante desde el punto de vista militar, pero va a tener consecuencias muy profundas en el tablero del poder y en la economía mundial. China, Rusia y Medio Oriente deben recalcular por completo sus estrategias a partir de este acto.

En la conferencia de prensa que dio para anunciar la detención de Maduro, Trump sugirió que tiene un trato con su sucesora, Delcy Rodríguez, para hacer una transición política. Advirtió además que mientras se realice, la Casa Blanca “administrará” Venezuela. También puso énfasis en la idea del desembarco masivo de las compañías petroleras norteamericanas en el territorio venezolano. Esa convivencia con un chavismo colaborativo rompe por completo los esquemas políticos vigentes. E.U. es hoy el primer productor de petróleo del mundo. No hace falta explicar la importancia de que se sume ahora las mayores reservas del planeta, que están en Venezuela.

Trump justificó el asalto sobre el petróleo venezolano con la recuperación de activos reclamados por las norteamericanas ExxonMobile y Conoco Phillips por la nacionalización a favor de PDVSA ordenada por Hugo Chávez desde 2006. En conjunto, hicieron un reclamo inicial por 16 mil millones de dólares (mdd). Al valor actual del barril de crudo, ese pedido de resarcimiento representa casi un año de las exportaciones de la petrolera estatal si se destinase íntegramente a pagar lo adeudado. Semejante cobro haría inviable la administración de Venezuela, porque la exportación de crudo de PDVSA genera el 95% de las divisas del estado venezolano. Si Trump planea quedarse hasta que cada deuda reclamada sea pagada –en total hay 60 mil mdd en reclamos en el CIADI– y le agregamos las expectativas de ganancias que podrían tener las compañías petroleras, ese plazo se extiende hasta un punto indefinible.

En el ínterin, Estados Unidos debería además gestionar la actividad de petroleras de otros países en Venezuela y en particular de China, que es el gran consumidor. Allí hay otro motivo para negociar, porque sin las compras chinas el negocio venezolano tambalea por un exceso de stock. El 80% de la producción se dirige a China y el mercado estadounidense asimila casi todo el resto gracias a la producción de Chevron, cuyos envíos no están sujetos al bloqueo naval y se encuentran amparados por sucesivas prórrogas en el permiso de explotación dadas por las administraciones de Biden y Trump. Pero allí hay un cuello de botella, porque un aumento de los envíos a las refinerías norteamericanas se topa con mercado que ya está al límite de su capacidad de asimilación. No solo se trata de producir, sino también de tener compradores suficientes.

E.U. es el mayor consumidor global de crudo con un 19% de la demanda, seguido de cerca por China, con el 19%, e India con 5.5%. Pero E.U. representa el 21% de la producción mundial, seguido muy detrás por Arabia Saudita con el 11% y Rusia con una producción similar. China e India tienen una capacidad de asimilación que hoy necesita Venezuela para sobrevivir y luego para reconstruirse. La apropiación del crudo venezolano implica una ventaja para E.U. porque baja el precio del petróleo y por lo tanto los costos de su producción. Pero a la........

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