Secretos a voces
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Que Sonsoles de Icaza mantenía una relación extraconyugal con Ramón Serrano Suñer, el Cuñadísimo, era un secreto a voces entre las clases altas del Madrid del primer franquismo. Que Carmen Díez de Rivera, la cuarta de los cuatro hijos del matrimonio de Sonsoles con el marqués de Llanzol, era fruto de esa relación, también. Las fotos reproducidas en La soledad fue el precio no mienten. La de la pequeña Carmen en compañía de sus hermanos mayores (ella rubia de ojos claros y los otros tres morenos de ojos oscuros) resulta bastante elocuente, y lo mismo puede decirse de otras fotos en las que el parecido entre Carmen y su padre biológico salta a la vista.
La relación entre los matrimonios Serrano-Polo y Díez de Rivera-Icaza se mantuvo durante años dentro de los límites de la cordialidad y el afecto. Las dos familias compartían veraneos, los hijos de unos y otros se dispensaban trato de primos y Carmen crecía llamando tío Ramón a su verdadero padre. La lógica narrativa exigía que acabara pasando lo que finalmente pasó: que los adolescentes Carmen Díez de Rivera y Ramón Serrano Polo se enamoraran y, para evitar una boda entre hermanos, la verdad saliera abruptamente a la luz. El fin de la inocencia. Adiós, luz de los veranos…
Ese hecho, en el que el libro de Carmen Domingo no se detiene demasiado, es el punto que explica y da sentido a la biografía íntima de Díez de Rivera, incluidas sus complicadas relaciones con los hombres en general y con su padre biológico y su madre en particular, incluidas también sus frecuentes crisis espirituales y su evolución política, que acabará constituyendo toda una impugnación de sus........
