¿Venezuela soberana? No por ahora
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A poco más de un mes del terremoto del 24 de junio en Venezuela, tres temas inquietan la vida del país: la reconstrucción, la economía y la transición a otro gobierno. El paraguas clave para el abordaje de estos asuntos tiene que ver con la soberanía nacional: ¿cuál es el nivel real de autonomía que tiene la nación? Muy poca, la verdad. Si la soberanía reside en el pueblo que la ejerce a través de la elección de sus autoridades, es evidente que hace años se perdió, porque el gobierno de Venezuela es ilegítimo. Con la operación militar del del 3 de enero, se quitó del medio a un dictador cuyo gobierno destruyó Venezuela, pero el chavismo continuó en pie convertido en un gobierno colaboracionista, para la sorpresa de quienes, partidarios o no del gobierno, dieron por sentado que las fuerzas armadas responderían “rodilla en tierra”, como proclamaba Chávez con su voz de barítono. La soberanía venezolana es ahora una aspiración de la oposición, mientras que la propaganda de la ex Revolución bolivariana produce primores como este post de una figura importante del Partido Socialista Unido de Venezuela, el exmilitar Francisco Ameliach:
El 4 de febrero de 1992 […] al verse rodeado militarmente en Caracas, [Hugo Chávez] optó por asumir el costo político de deponer las armas con su famoso “Por ahora”, subordinando su orgullo militar a un objetivo superior: evitar un derramamiento de sangre fratricida que habría destruido las bases futuras del Movimiento Bolivariano. El 3 de enero de 2026, Venezuela enfrentó una encrucijada similar, pero a escala global. Ante la inminencia de una intervención militar a gran escala por parte de Estados Unidos, el liderazgo del país se vio forzado a aplicar un segundo “por ahora”. […]replegarse ante una fuerza superior cuando se posee una carta de relevancia global, como la primera reserva de petróleo del planeta en tiempos de guerra en Medio Oriente, es la vía para garantizar que la República siga existiendo mañana.
El 4 de febrero de 1992 […] al verse rodeado militarmente en Caracas, [Hugo Chávez] optó por asumir el costo político de deponer las armas con su famoso “Por ahora”, subordinando su orgullo militar a un objetivo superior: evitar un derramamiento de sangre fratricida que habría destruido las bases futuras del Movimiento Bolivariano. El 3 de enero de 2026, Venezuela enfrentó una encrucijada similar, pero a escala global. Ante la inminencia de una intervención militar a gran escala por parte de Estados Unidos, el liderazgo del país se vio forzado a aplicar un segundo “por ahora”. […]replegarse ante una fuerza superior cuando se posee una carta de relevancia global, como la primera reserva de petróleo del planeta en tiempos de guerra en Medio Oriente, es la vía para garantizar que la República siga existiendo mañana.
Las artimañas seudointelectuales de Ameliach, reflejo de las........
