Pintora en su isla
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Look, stranger, at this island now
The leaping light for your delight discovers,
Stand stable here
And silent be,
That through the channels of the ear
May wander like a river
The swaying sound of the sea.
W. H. Auden: On this Island
Una niña hace castillos de arena en la playa de su lugar natal, la Isla de Wright, situada al sur de la isla madre: Inglaterra. Lleva puesto un sombrero de tela floreada, inmenso y algo cómico, y sonríe feliz ante la cámara. Al fondo se extiende la playa inmensa recortada por un mar de metal. Las personas son detalles aislados, lejanos, inmóviles: cactus en el desierto. El horizonte es una superficie de colores yuxtapuestos, perfiles suaves, mantos de cielo y arena que terminan o empiezan en el mar. Cualquier punto es el centro de una esfera de luz y claridad. El paisaje se escapa por los cuatro costados. Desde el piso superior de la hermosa residencia de su madre en Southsea, la niña revive la imagen de un famoso pintor de Wright:
From a window he could watch the voice of the long sea-wave as it swelled now and then in the dim-gray dawn.
Los paisajes que conocería después tendrían que homologarse a aquel paisaje original. Siempre prefirió el verde que se despliega libremente en las colinas, a los verdes presos en los cuidadosos jardines de la campiña.
Su infancia y juventud habían sido tan solares como su nombre: Joy. Al finalizar la guerra, casada con un oficial de la Fuerza Aérea Canadiense, se mudó a British Columbia. Por un tiempo desapareció el “joy” natural de Joy y, con él, el gusto por el paisaje. Necesitaba recobrarlo, pero no quiso volver a Inglaterra. Se enteró de México como es bueno enterarse: por la literatura y la leyenda,........
