De arte, dinero y todo lo demás
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“A los diez años era rico, era un aristócrata. Me movía en taxis, estaba rodeado de comodidades y solo pensaba en arte y música. Ahora tengo 36 y solo pienso en dinero”, dice en off Wallace Shawn, actor y guionista de la película, mientras lo vemos caminar por las calles de Nueva York con las manos en los bolsillos de su gabardina marrón camel, abotonada hasta arriba. No hay redoble de platillos al final de la frase, sino el ruido del metro que llega mientras él espera con los ojos cerrados, un poco demasiado cerca de la vía. Es el inicio de Mi cena con André, 1981, dirigida por Louis Malle y escrita por sus dos actores principales, y casi únicos, Wallace Shawn y André Gregory, que conservan su nombre en la película, aunque no son exactamente ellos mismos. Shawn ha explicado –en YouTube hay una conversación después de una proyección, Wallace Shawn charla con Annie Baker sobre la película y cómo la hicieron– que los pensaron como personajes. Mi cena con André se ha convertido con el paso de los años en una película mítica, una perla; a escritores e intelectuales se les hace la boca agua con ella. Convertir algo tan simple como una larga cena con conversación en cine es un ejercicio tan complejo como frágil; el resultado sigue siendo fascinante.
Mi cena con André tiene ese prologuillo en el que Shawn empieza hablando de lo dura........
