La toma de Kiev de Trump
En el futuro recordaremos a Donald Trump como un gran desestabilizador, como una figura extremadamente irresponsable, capaz de sacudir al mundo sin medir el impacto de sus acciones, sin tener un plan para el día después. Sus declaraciones ante las cámaras, y las de los miembros más señalados de su desacreditado Gobierno, tras activar una guerra de alcance regional e impacto mundial, indican que esperaban que el régimen iraní se derrumbara al momento. No ha sido así. También Vladimir Putin pensó que Kiev iba a caer en seis días cuando invadió Ucrania hace cuatro años. Y ahí sigue Zelenski, resistiendo y causando a Rusia una sangría, de hombres y de recursos económicos. Cuando se firme la paz y consiga un poco de territorio, ¿le habrá valido la pena?
Trump nos ha metido en un lío. Actúa como un sátrapa. Sin pedir permiso al Congreso de Estados Unidos. Sin respetar el derecho internacional. Sin consultar a sus aliados. La postura crítica de España es lógica. Incluso encomiable. Respeta una tradición consolidada en toda esta etapa democrática, salvo la del aznarato. Pero nuestros trumpistas patrios ?muy poco patriotas? siguen ahí en las redes defendiendo al neoyorquino. Contra viento y marea. Sosteniendo que el caballo blanco de Santiago realmente fue negro. Si su líder se lo dice, ellos responden amén. A todo.
