Propaganda estratégica y precariedad: cómo se configura la legitimación del ajuste contra los intereses de las clases populares
1. Introducción: la percepción como campo de batalla política
En un contexto socioeconómico marcado por la recuperación desigual tras varias crisis y por la persistente precarización del empleo, una pregunta esencial emerge para el análisis jurídico y político: ¿cómo se construye mediáticamente la aceptación social de medidas que objetivamente implican retrocesos en derechos laborales y bienestar social? Esta cuestión no es menor: la respuesta no reside estrictamente en la exposición fría de datos macroeconómicos, sino en la ingeniería de percepciones que transforma la pérdida de derechos en supuestos bienes simbólicos, incorporados como propios por diversos sectores sociales. Esto se observa cuando iniciativas que implican precarización laboral no se debaten como meros instrumentos técnicos, sino como narrativas que reconfiguran las identidades colectivas de trabajadores, jóvenes, mujeres, migrantes y clase media. Dos elementos estructurales de esta ingeniería discursiva son: La redefinición semántica de derechos laborales como “privilegios” o “barreras al empleo”. La construcción de antagonismos entre grupos laborales, desplazando la percepción del perjuicio hacia otros sujetos sociales.
2. La ingeniería semántica y la deslegitimación de derechos laborales
Una táctica recurrente en diversas campañas políticas contemporáneas consiste en cambiar el significado de términos nuclearmente asociados al Estado social. Por ejemplo, conceptos como “indemnización por despido”, “negociación colectiva” o “protecciones laborales” pueden presentarse como obstáculos para la juventud desempleada o para quien aspira al “primer empleo”. Así, la percepción del derecho se desvincula del valor jurídico de tutela de intereses legítimos del trabajador, y se asocia a un supuesto privilegio que frena la prosperidad individual.
Este giro semántico opera a través de combinaciones de eslóganes, encuadres narrativos y dispositivos comunicativos que invierten la carga cognitiva: ya no se discute el inicio de un derecho, sino la eliminación de un supuesto freno a la libertad de contratación. En este contexto, un derecho sólido y contrastado........
