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Colombia elegirá el país que quiere ser

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30.05.2026

Todo lo que necesita saber sobre el poder, la deforestación y la biodiversidad en la región amazónica está en la Silla Amazonía.

Le he dado muchas vueltas a cómo escribir esta columna teniendo en cuenta que se publica un día antes de la elección presidencial de primera vuelta.  Esta es una elección crucial pues Colombia se enfrenta a una disyuntiva que trasciende las fronteras nacionales. No se trata solo de elegir un modelo de desarrollo interno, sino de definir el lugar que el país ocupará en un mundo convulso, marcado por la crisis climática, el ascenso de la extrema derecha global, las tensiones geopolíticas y un sistema internacional que se resquebraja.

Mi intención no es persuadir a nadie sino invitarlos a ejercer el derecho al voto y a participar de manera informada. Desde la Constitución de 1991 el voto para presidente es programático, es decir: votamos por un programa de gobierno más que por un candidato. He analizado los programas de gobierno de los cinco candidatos punteros: Iván Cepeda (Pacto Histórico), Paloma Valencia (Centro Democrático), Abelardo de la Espriella (Movimiento Salvación Nacional), Claudia López (Alianza Verde) y Sergio Fajardo (Coalición Centro Esperanza). Frente a los mismos problemas, los candidatos ofrecen diagnósticos opuestos y soluciones que reflejan dos escenarios que parecen irreconciliables.

Una de las grandes diferencias tiene que ver con la crisis climática y la Amazonía. Mientras el mundo acelera a una transición energética, Colombia —uno de los países más biodiversos del planeta— debate si abandonar los combustibles fósiles o profundizar su extracción. 

En el extremo más regresivo, encontramos a una derecha que le da carta blanca a una economía basada en la explotación minero-energética.  El énfasis en la reactivación del fracking, la producción de un millón de barriles de petróleo diarios, la exploración de energía nuclear, los licenciamientos ambientales exprés y una consulta previa reducida a mero trámite pone en riesgo uno de los capitales más importantes y críticos que Colombia tiene de cara al futuro. La naturaleza aparece, a los ojos de esta derecha, como una fuente ilimitada de recursos al servicio del mercado. La Amazonía se contempla como un territorio lleno de grupos armados contra los que se debe arremeter, pero no como el ecosistema estratégico para la humanidad que es. Nuevas apuestas como la bioeconomía, donde podríamos ser muy........

© La Silla Vacía