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Tragedia del Hércules desnuda una crisis de capacidades militares de Colombia

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27.03.2026

El pasado domingo 23 de marzo ocurrió la mayor tragedia en la historia de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) y de las Fuerzas Militares. Un avión Hércules que transportaba a 126 militares se estrelló en Puerto Leguízamo, Putumayo, y 69 uniformados murieron en el accidente. Es la mayor pérdida de vida de militares en un solo evento, y supera incluso a la masacre de El Billar, la mayor emboscada de las Farc contra el Ejército en la que murieron 64 soldados. La causa oficial que llevó a esta tragedia aún no es clara, pero ya se sabe que fue un accidente y no un ataque.

El debate que ha seguido es inédito. El presidente Gustavo Petro usa el accidente para culpar al expresidente Duque, por recibir una “chatarra” vieja de Estados Unidos, mientras los militares defienden la vida útil del avión con datos. En medio del intercambio y el luto, han surgido datos alarmantes y desconocidos desde el sector Defensa sobre el estado crítico de las capacidades militares de Colombia que están en un 46%, menos de la mitad de lo que deberían.  Es una responsabilidad compartida entre los últimos tres gobiernos, incluido Petro que lleva cuatro años en el poder, en un país donde está subiendo la intensidad del conflicto armado.

La tragedia del Hércules FAC 1016

A las 9:40 de la mañana del domingo 23 de marzo de 2026, el avión Hércules FAC 1016 despegó del aeropuerto de Puerto Leguízamo. Un minuto después, a 1.8 kilómetros de la pista, el avión se estrelló e incendió. Las reacciones de varios soldados y la acción inmediata de la población de este municipio ayudó a que el saldo de fallecidos no fuera mucho mayor. Hasta ahora, 57 personas quedaron heridas pero se salvaron del accidente.

La teoría de que había sido un atentado de un grupo armado fue descartada por el gobierno y la FAC, y es claro que fue un accidente en la fase de despegue, sobre el cual la hipótesis más fuerte es por un sobrepeso.  

Pero apenas empezando la investigación, el presidente Petro usó la tragedia para culpar al expresidente Iván Duque, quien recibió el avión donado de Estados Unidos en 2020. Llamó al avión una “chatarra” de 43 años. “Un vejestorio llevando tropas. Entre más viejo, más mantenimiento necesita. Este no era un bombardero que se usa ocasionalmente, sino un avión de transporte de uso permanente”, afirmó en el consejo de ministros, poniendo un espejo retrovisor en medio del luto. 

La reacción de Petro generó un choque inédito en un consejo de ministros con el comandante de la FAC, Carlos Silva, un general y piloto con más de 8.000 horas de vuelo encima. Silva afirmó que el avión Hércules tenía 20 mil horas de vuelo disponibles cuando fue recibido. Dijo que en Colombia podría durar otros 40 años más de servicio. También afirmó había pasado por los mantenimientos requeridos, incluso uno a profundidad.

Pero Petro, que no tiene ninguna experiencia previa en aviación, no estuvo de acuerdo. “Parece haber una sobreestimación de la vida útil. No existen aviones que duren un siglo”, afirmó sin citar nada más que su opinión. 

Pero hay ejemplos en Colombia y el mundo de aviones que se usan en operaciones y tienen más años que los Hércules de la FAC. En el caso colombiano, uno de los famosos aviones fantasma participó en eventos de las segunda guerra mundial y aún es usado para operaciones militares. Estados Unidos está utilizando también el bombardero B1 Lancer en la guerra contra Iran, que tiene más edad que los Hércules de la FAC.

“Los aviones no se miden por la edad, sino por el concepto de obsolescencia, que se cumplan las horas de vuelo para las que fue fabricado o los ciclos de vuelos”, dice el general retirado Guillermo León, excomandante de la FAC. 

El afán de los militares fue tanto para explicar que el Hércules no era una chatarra, como que sí hay un problema de capacidades fue tan grande que dejó al descubierto datos desconocidos sobre los problemas estructurales de las Fuerzas Militares colombianas. El sector, hoy liderado por un militar, por primera vez en 30 años, que además es piloto, está bajo un estrés acumulado. 

Al mismo tiempo hay una gran opacidad. Empezando por las causas del accidente, que en medio de los profusos datos sobre la viabilidad del avión Hércules que dio la FAC para contradecir a Petro omitió el dato clave de la capacidad máxima de carga del avión, que según la ficha técnica de las fuerza aérea gringa tiene una capacidad de máxima de carga de 90 tropas. El avión iba con 126 personas. 

El hecho también se suma a los 12 accidentes aereos que ha sufrido la fuerza pública en los últimos cuatros años, dejando alrededor de 80 uniformados fallecidos que abren preguntas sobre el estado de los equipos y las decisiones de inversión de los últimos gobiernos.  

El deterioro de las capacidades de la fuerza pública

“Llevamos 15 años de deterioro de las capacidades. Se creyó que cuando las Farc salieron vendría una situación más calmada. Pero si se va a hacer trizas la paz, hay que hacer la guerra y hay que soltar el billete. Hoy las Fuerzas Militares tienen el 45% de sus capacidades”, dijo el presidente Petro en el consejo de ministros. 

La responsabilidad no ha sido porque se le haya disminuido el presupuesto al sector Defensa en este u otros gobiernos, sino que el dinero ordinario que se les asigna no alcanza para invertir lo necesario para mantener los equipos, la tecnología y el mantenimiento.

Por ejemplo, en abril de 2025, el ministro Sánchez dijo en un debate de control político en el Congreso que de los 360 helicópteros de la fuerza pública, el 38% estaba en tierra. Casi un año después, el MinDefensa no le contestó a La Silla sobre los datos actualizados de esa capacidad, pero por ejemplo toda la flota de los MI-17 rusos aún sigue en tierra y parece que ha empeorado según los datos revelados.

El Ministerio de Defensa es la tercera cartera con mayor presupuesto del país y este año tiene asignados 65 billones de pesos. La mayoría de esto se va en gastos de personal como pensiones, salarios y bonos. En la última década el gasto de inversión apenas ha sido entre dos y tres billones al año. Ese es el rubro que permite adquirir y renovar los equipos que se envejecen, se desactualizan o se requieren para enfrentar nuevas amenazas como los drones. 

“Es un problema estructural. No es un problema ni de este gobierno ni del anterior. Durante el plan Colombia se adquirieron más capacidades de las que el Estado colombiano puede mantener con la destinación presupuestal normal”, dice Daniela Gómez, exviceministra encargada de Defensa en este gobierno. Se refiere a la millonaria inversión para modernizar a la fuerza pública para enfrentar el conflicto con las Farc que hizo Estados Unidos y que se concentró principalmente en los gobiernos de Andrés Pastrana y Álvaro Uribe. 

En el contexto del accidente, surgieron cifras desconocidas que levantan alarmas. De acuerdo con el general Giovani Rodríguez, que hizo la presentación en el consejo de ministros, el Ejército actualmente tiene cuatro capacidades en rojo. Entre ellas por ejemplo, la inteligencia, que tiene apenas un 11% de capacidad. Otra clave que es movimiento y maniobra, la movilidad de la tropa, está en un 19%. No es claro a qué exactamente se refieren esos indicadores porcentuales. El MinDefensa no contestó preguntas.  

Las cifras entregadas por la fuerza pública están en rojo, pero hay una alta opacidad en los datos precisos sobre los equipos y armamento que hace falta y una veeduría más civil, que se excusa en la reserva por cuestiones de seguridad. 

“Acá hay tanta gente experta en historia del conflicto, pero realmente no tenemos discusiones públicas ni técnicas sobre lo militar y lo policial de cara al país”, dice la exviceministra Gómez. “Nunca se cuestiona como las decisiones internas que toma la Policía, la Armada, el Ejército, la Fuerza Aérea y realmente ellos tienen una gran autonomía en la definición del gasto y son temas demasiado técnicos”, agrega.

Javier Mondragón, exdirector de Capacidades e Innovación del MinDefensa que trabajó con Santos, Duque y Petro, el deterioro de las capacidades es innegable. “En el debate público suele culpar al gobierno de turno, pero el problema es de fondo: les corresponde a las autoridades civiles definir un plan que identifique qué se necesita, de dónde salen los recursos, y que el mantenimiento de las capacidades no dependa del presupuesto que se negocia cada año”, dice.

A pesar de que el deterioro se ha hecho más visible en este gobierno, en términos de inversión el gobierno Petro sale bien librado en números. Según cifras del DNP, Petro destinó $11 billones por presupuesto ordinario en inversión al sector, frente a 9.3 billones de Duque y 7.2 del último año de Santos. 

Petro también hizo la compra militar más grande de la historia, al firmar un acuerdo con la firma sueca Saab para comprar 17 aviones cazas supersónicos por $16 billones, una cifra comparativamente más alta que otros países. Aunque la compra fue avalada por la Contraloría, aún no es claro por qué se elevó su costo frente a la propuesta inicial.  

Ante la pregunta de si la compra de los Gripen era acertada ante un panorama de pérdida de capacidades más básicas, los militares y el ministro de Defensa han defendido la compra como la garantía que necesitan para defender las fronteras. El ministro ha comparado la compra con la puerta de la casa. 

Y ahora, el gobierno avanza para firmar un Conpes para hacer una inversión extraordinaria de 13 billones con vigencias futuras para modernizar los equipos en los próximos 10 años. “Que esto sea una respuesta y homenaje a los jóvenes fallecidos en el accidente”, dijo el ministro de Hacienda, Germán Ávila, en el consejo de ministros. Pero el Conpes es reservado y su estructuración ha carecido de debate público. 

Según dijo en el consejo de ministro el comandante de la Fuerzas Militares, el general Hugo López, esos 13 billones de pesos de inversión alcanzan a subir el nivel de capacidades del 45% de capacidades a un 62%, lejos de estar a tope. Además, Silva afirma que parte de la inversión irá a mantenimiento de aviones que están en tierra. 

En el Ejército la inversión va de cosas urgentes como equipos de defensa antidrones hasta cosas tan básicas como la adquisición de fusiles, de asalto, de ametralladoras pesadas, de granadas de mortero. Esto debido a que muchos de los fusiles Galil que utilizan hoy los soldados necesitan empezar a ser cambiados porque están dañando. La orden del presidente Petro es que se renueven con el nuevo fusil de Indumil y diseño colombiano, que bautizaron Jaguar. 

Para la exviceminitra Gómez el problema no solo es presupuestal sino también el modelo de planeación por capacidades que tenemos y que es extremadamente lento. “En la guerra irregular la adaptación de los grupos armados es muy rápida. Y nosotros hoy escribimos un proyecto para que se ejecute de aquí a 20 años. Por eso ves el tema de drones que fue mucho más rápido la adopción por parte de los grupos”, dice.

Mientras se hace más vigente la necesidad de un debate más amplio en el sector civil, por ahora en medio del luto la discusión pública sigue trabada en la opinión de Petro de que los Hércules hay que cambiarlos todos, sin preguntarse para cuántos realmente nos alcanza la plata. La FAC dice que solo alcanza para un avión con el Conpes.


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