Elecciones 2026 arrancan entre la hostilidad callejera y la violencia armada
El magnicidio de Miguel Uribe Turbay marcó el inicio tenso de las elecciones del 2026. Desde entonces, la hostilidad callejera entre militantes rivales, la radicalización del discurso político y la violencia directa contra candidatos en las regiones donde hacen campaña han convertido esta campaña presidencial y legislativa en una de las más violentas de este siglo.
Son riesgos que aprietan por dos flancos: mientras en los centros urbanos la polarización ha escalado hasta el vandalismo de sedes de campaña y agresiones verbales entre militantes en las calles, en varias regiones los grupos armados condicionan el voto y quién puede hacer o no campaña. Ya dos candidatos al Congreso han sido secuestrados durante varios días.
“En términos generales estamos seguras de que va a haber votaciones el domingo. Nuestra preocupación muy seria tiene que ver con la libertad de los votantes durante el proceso electoral, especialmente en ciertas regiones del país”, dice la defensora del Pueblo, Iris Marín.
La radicalización del discurso llega a las calles
En enero, el concejal del Pacto Histórico de Neiva Humberto Perdomo empezó a hacer campaña para invitar a los huilenses a votar por su lista en Cámara y Senado, y también a favor del candidato de izquierda Iván Cepeda. Pero se sorprendió al encontrar insultos y agresiones verbales que amenazaban con volverse físicas mientras él y su equipo entregaban volantes en barrios y calles de su ciudad.
“Estaba uno de los voluntarios en un barrio en Neiva y uno de los taxistas empezó a agredirlo de manera verbal. Él le respondió. Y en medio de eso, el taxista le sacó un machete para ahuyentarlo. Le decía guerrillero y petrista, que son los señalamientos que generalmente nos han hecho en campaña”, dice Perdomo. Dice que en otra ocasión, cuando hacían campaña en un semáforo, un motociclista intentó dañarles una pancarta que tenían.
Algo similar ha vivido Jairo Ladino en la otra orilla ideológica. El candidato a la Cámara por Bogotá de Abelardo De La Espriella y el partido Salvación Nacional dice que ha vivido varios episodios de reacciones hostiles mientras volantea en Bogotá. Le tiran los volantes en la cara, se los rompen y se los tiran y los insultos más comunes son “fascista” y “paraco”.
Estos casos reflejan cómo la polarización política baja a los militantes. “Guerrillero”, “paraco”, “fascista”, se vuelven apelativos para descalificar y estigmatizar a los rivales políticos a partir de prejuicios asociados a los candidatos.
Pero no solo es un asunto de izquierda y derecha. Otros dos candidatos de centro, uno del Nuevo Liberalismo y otro de la Alianza........
