Casado con Trump: la apuesta de seguridad sin resultados probados
En su primera semana como presidente, Abelardo De La Espriella publicó 109 trinos en X. 44 fueron sobre el terremoto que sacudió al país, 30 sobre política exterior y 21 sobre seguridad. Descontando la emergencia, casi todo lo que le ocupó la cabeza al nuevo presidente cabe en dos palabras: Washington y mano dura.
El principal anuncio, sin embargo, no lo hizo ni el presidente ni un funcionario colombiano, sino el secretario de Guerra de la administración de Donald Trump, Pete Hegseth. El estadounidense confirmó que el gobierno de De La Espriella autorizó operaciones militares conjuntas con Estados Unidos y entró en la coalición antinarcóticos que Trump armó.
No hay detalles sobre la letra menuda de este giro estratégico, sobre todo porque se ha escuchado de Estados Unidos y no del gobierno De la Espriella, que sigue conformando los nombramientos del sector Defensa. La única certeza son los 1.000 millones de dólares que Estados Unidos prometió al gobierno en la “nueva era” de la bilateral. Colombia sería el aliado con mayores capacidades militares para entrar, pero el abrazo gringo ya se ha probado en otros países.
En el Ecuador de Daniel Noboa, se han llevado a cabo operaciones conjuntas y ha aumentado la cooperación. Pero tras tres meses, los homicidios aumentaron y las denuncias de abuso se multiplicaron. Además, la plata Ecuador—y también para Colombia— dependerá de un Congreso enredado y a semanas de elecciones legislativas a las que Trump llega debilitado.
La política exterior calcada de los intereses gringos
El lunes pasado, durante el primer día hábil de mandato, el Ministerio de Relaciones Exteriores, bajo el mando del canciller Omar Bula, hizo tres comunicados.
El primero fue reconocer la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental y congelar las relaciones con la República Árabe Saharaui, el gobierno del territorio que reclama independencia. Con eso, Colombia rompió una posición que había sostenido durante décadas y se alineó con la postura que Estados Unidos adoptó en 2020.
El segundo fue para agradecer las señales de ayuda internacional que estaban llegando a Colombia tras el terremoto. Y el último lo utilizó para reconocer la región de 1.800 km² conocida como los Altos del Golán como territorio del Estado de Israel. Colombia se convirtió en la segunda nación en reconocer la zona como parte del Estado judío, pues el resto de la comunidad internacional considera que se trata de territorio soberano de Siria. El único otro país que lo reconoce como israelí es Estados Unidos.
“No es un secreto que el presidente está intentando alinearse con Washington, pero tampoco creo que esto sea meramente una cuestión geopolítica”, dice Geoff Ramsay, asesor principal para Colombia del Atlantic Council, un centro de pensamiento no partidista con sede en Washington. “De La Espriella comparte una visión ideológica con la Casa Blanca y creo que eso en parte explica los cambios en la política exterior que hemos visto en los últimos meses”, agrega.
Además de los pronunciamientos de política exterior alineados con Washington, el anuncio de Hegseth sorprendió porque Estados Unidos se convirtió en vocero de un asunto sensible para la soberanía colombiana, como lo son las operaciones conjuntas.
Colombia participó en una cumbre de altos funcionarios de 19 países que hacen parte de la Coalición contra cárteles en las Américas (o A3C, por sus siglas en inglés). Fue allí donde el ministro de Defensa, el general retirado Jorge Mora, firmó la declaración conjunta que consolida la entrada del país. La Coalición es el brazo operativo del Escudo de las Américas, la iniciativa de Trump para reunir a los presidentes de la nueva derecha de la región.
Aunque no hay detalles sobre qué tratan las operaciones anunciadas, sí existe una diferencia entre la capacidad del Ministerio de Defensa para colaborar con........
