Gobernar por decreto
En economía -y, con mayor razón, en lo público- las reglas no son accesorias. Son el sistema nervioso de la confianza. Colombia ha construido durante décadas un equilibrio institucional claro: el Ejecutivo propone, el Congreso delibera y las Cortes controlan. Ese equilibrio no está roto, pero sí sometido a una tensión creciente que, de persistir, puede derivar en fractura.
Se acumulan señales preocupantes: la ampliación de intervenciones en servicios públicos vía decreto; el uso intensivo de estados de excepción con efectos económicos; la intención de convocar mecanismos de participación popular por fuera de los cauces ordinarios, tras decisiones adversas del Congreso; la reiteración de figuras jurídicas en los márgenes de su sustento legal. En general, la........
