Del terraplanismo al mesianismo
En momentos de confusión, para aclarar la mente y entender qué es lo que realmente se quiere, suele ser más efectivo comenzar la reflexión por lo contrario: identificar qué es lo que no se quiere. Por ejemplo, en América Latina hay un consenso tácito bastante amplio: nadie quiere terminar como Venezuela, Cuba o Nicaragua.
Pese a las insólitas cortinas de humo de los aliados de estos regímenes, diseñadas para distraer y relativizar sus desmanes, cuando Cuba se libere, o la liberen, quedarán aún más en evidencia los abusos, la violencia y el carácter sistemático de las violaciones a los derechos humanos. Será un motivo adicional para entender por qué en América Latina no han logrado reencauchar los viejos movimientos antiyanquis y, por el contrario, cada vez son más quienes quieren ser (los que migran) o parecer (los que se visten y comen como gringos).
Vale la pena traer a colación los años cincuenta, cuando los movimientos estudiantiles defendían ideales políticos socialistas, muy distintos a los de los setenta, cuando fueron capitalizados por China, Rusia y Cuba para promover actos violentos en nombre de la revolución. En la........
