Cuando la educación deja de fragmentarse
Colombia arrastra desde hace décadas una paradoja estructural en su sistema educativo: mientras amplía cobertura, profundiza la fragmentación. La educación media, la formación técnica y tecnológica, y la educación superior universitaria siguen operando como compartimentos estancos, desconectados entre sí y, muchas veces, distantes de las realidades productivas y sociales del país. En ese escenario, hablar de desarrollo humano y movilidad social se vuelve retórico si no se construyen trayectorias educativas reales, continuas y reconocibles. Por eso, resulta pertinente mirar con atención experiencias que, sin grandilocuencia normativa, están demostrando que sí es posible articular el sistema, no como modelos perfectos, sino como evidencia concreta de que la integración por niveles de formación, modalidades flexibles y resultados de aprendizaje verificables no solo es deseable, sino........
