Colegios que se caen, por Miguel Palomino
Hablar de infraestructura pública en nuestro país parece ser, con mucha frecuencia, un ejercicio de masoquismo. Casi por donde se le mire, la realidad es profundamente decepcionante. Los hospitales, las carreteras y puentes y la red de agua potable y alcantarillado se encuentran en una situación lastimosa. Ahora que la seguridad está al centro de la discusión pública, el Ministerio del Interior nos indica que 7 de cada 10 comisarías se encuentran en mal estado y menos de 6 de cada diez cuenta con los servicios básicos. En Madre de Dios, centro de la actividad minera ilegal, 9 de cada diez comisarías están en mal estado.
No obstante lo anterior, me atrevería a decir que el área donde encontramos peor infraestructura pública, y dónde sus deficiencias causan más daño al Perú, es en la educación. Las cifras son pavorosas, y no solo reflejan lo inadecuado de las escuelas públicas, sino muestran que éstas constituyen un peligro inminente para cientos de miles de niños.
Antes de pasar a analizar la información referente a las escuelas públicas debemos conocer la fuente. En nuestro caso usaremos la información del Ministerio de Educación (MINEDU) que se basa en lo que es casi un censo del total de escuelas usando información uniforme y comparable. Una alternativa frecuentemente usada es la información auto reportada por cada escuela. El problema con esta fuente es que no está basada en un estándar uniforme y depende además del incentivo de cada escuela para sub o sobre reportar su situación. En todo caso, ambas fuentes indican más o menos lo mismo sobre la naturaleza del problema, si bien la fuente del MINEDU tiende a ser más grave.
Para simplificar el análisis, usaremos la........
© La República
