Hay golpes en la vida…, por Marisa Glave
Una niña Awajún de tan solo seis años fue violada cruelmente por su padrastro. El acto fue brutal para un cuerpito tan pequeño, causándole heridas que la desangraron y pusieron su vida en riesgo. Para poder ejercer su derecho a la salud, para que su vida pueda ser salvada, viajó ocho horas por río, llevada por su madre, hasta Huampami, capital del Cenepa.
Allí fue estabilizada y empezó una siguiente batalla por su vida: conseguir un medio seguro y rápido de transporte para que pudieran llevarla a Bagua. En Huampami no podían hacer la transfusión de sangre que ella necesitaba y no había personal médico capacitado para curar sus heridas. Un helicóptero del Ejército Peruano logró ingresar a la zona y llevarla a Bagua. La transfusión de sangre estaba asegurada pero no el tratamiento. Tuvieron que viajar médicos de Lima para hacer la operación necesaria.
Para lograr que su niña no muera y ejerza su derecho a la salud, la madre de la pequeña tuvo que dejar en su comunidad a sus tres hermanos, todos menores, uno de ellos de apenas 11 meses. Estos tres menores están en riesgo, como lo ha declarado la justicia peruana y tienen derecho a medidas de protección que, al momento de escribir esta columna, aún no se habían implementado.
El largo camino de la justicia
El Código Penal señala que la violación sexual a una niña o niño menor de siete años se castiga con cadena perpetua. Es........
