Naciones Unidas mantiene su crisis
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) nació para evitar la repetición de una guerra a escala planetaria, no para gobernar la complejidad del siglo XXI. Esa distancia fundacional explica buena parte de su parálisis contemporánea, puesta de manifiesto durante este mes, a propósito de la 81ª Asamblea General (AG).
El Consejo de Seguridad (CS) -su órgano más poderoso y, paradójicamente, el más anacrónico- sigue reflejando la correlación de fuerzas de 1945. Son cinco vencedores con derecho de veto (USA, U.K., Francia, China y Rusia), ninguno de África, ninguno de América Latina, ninguno que represente a India o a la Unión Europea como bloque. Cuando el conflicto es “duro” (Ucrania, Gaza, Siria en su momento), el veto convierte al Consejo en un escenario de bloqueo mutuo, no de solución.
Los críticos de esta arquitectura no son pocos ni marginales. Morgenthau (1948), advertía que ningún organismo internacional........
