Un salvavidas del momento
La otrora autosuficiencia energética de Colombia se está desmoronando. Tras años de postergar inversiones clave y jugar a la ruleta con la planificación del sector, el déficit de gas nos ha acorralado, colocándonos de frente a una realidad tan simple como amarga: recurrir a la importación. Lo que antes veíamos como una opción lejana es hoy la realidad inevitable de un país que se quedó corto en su capacidad de abastecer su demanda interna.
La resistencia que antes generaba la importación de gas, cuando el futuro de la industria en Colombia se miraba alentador y acudir al mercado externo no solo parecía innecesario, sino también contraproducente, se ha quedado a un lado ante la urgencia del desabastecimiento. Lo que antes se rechazaba por sus efectos económicos hoy se debate........
