Lima no es el Perú. Las nuevas dinámicas económicas regionales, por Javier Herrera
"El Perú es Lima, Lima es el Jirón de la Unión, el Jirón de la Unión es el Palais Concert y el Palais Concert soy yo" es la famosa frase irónica a través de la cual el escritor iqueño Abraham Valdelomar resaltaba el centralismo intelectual y social limeño de inicios del siglo XX. El centralismo excluyente limeño no se limitó a la dimensión intelectual, desconociendo los movimientos literarios y artísticos puneño, cusqueño, arequipeño, etc., sino también impregnó las esferas políticas y económicas. Como un eco un siglo después, la frase “Puno no es el Perú”, pronunciada por la expresidenta Boluarte en plena crisis política resonó como una afrenta a la población puneña.
La geografía de la última elección presidencial ha evidenciado la existencia de una fractura territorial que distingue al sur peruano del resto del país como un espacio de radicalidad política que erradamente ha sido interpretada como una inclinación de la población hacia la izquierda del espectro político. En departamentos de la Sierra Sur, como Ayacucho, Apurímac y Huancavelica, el candidato de un partido que semanas antes de la votación ni siquiera aparecía en las encuestas logró obtener más del 50% de los votos válidos y luego en la segunda vuelta salir victorioso a nivel nacional. Lo que revela el voto del sur va más allá. Revela un hastío hacia una clase política y partidos limeños que históricamente se han desentendido de las preocupaciones de la población en las regiones. No es por casualidad que exalcaldes de Lima que se han presentado a las elecciones presidenciales obtienen muy mediocres resultados en las regiones, pues no logran proyectar una imagen cercana a las preocupaciones y necesidades locales.
La riqueza minera, motor de la economía nacional, se encuentra fuera de la capital y su impacto, a través del canon, aunque positivo, ha sido muy insuficiente para........
