‘Gaba’
Hoy, cuando la tarde se disuelve en los tejados del «Corralito de Piedras», recuerdo la tarde en que Katia González, exreina del Carnaval de Barranquilla, me invitó a recorrer la casa de Gabriel García Márquez en momentos en que ya había volado con sus mariposas amarillas. Al entrar, la casa exhalaba los ecos de una vida compartida. Cada corredor parecía guardar una conversación inconclusa; cada ventana abierta al Caribe dejaba escapar el eco de una historia.
Pero, más allá de la admiración por nuestro Nobel, aquella visita me permitió descubrir algo aún más profundo: la existencia de una mujer extraordinaria que protegió silenciosamente la construcción de ese universo literario: Mercedes Barcha, su esposa.
Durante aquel recorrido fui acompañado con especial amabilidad por la última correctora de estilo de Gabo. La conversación giró........
