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¿Se puede cambiar el sentido de las manecillas del reloj?

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20.02.2026

La presente semana estuvo marcada por dos eventos clave: la publicación de los datos del crecimiento del PIB de 2025 y las manifestaciones a favor del incremento del salario mínimo. Eventos cuya conexión vale la pena explorar.

El PIB de 2025 creció 2,6%, una cifra que, aunque dentro del rango proyectado, se situó por debajo de 2,8% esperado por el mercado. Este desfase se explica por revisiones estadísticas del Dane y, principalmente, por una preocupante caída en la inversión en maquinaria y equipo, que opacó el buen desempeño del consumo de los hogares (3,6%) y el repunte en la inversión en vivienda. Sobre el colapso de la inversión, principal móvil de la caída de la demanda en el último trimestre, se pueden anotar dos hipótesis no mutuamente excluyentes. Por un lado, como la inflación no cedió a finales del año pasado, se anticiparon movimientos al alza en la tasa de interés que frenaron el impulso inversor. Por otro lado, la incertidumbre política se intensificó tras las encuestas de noviembre que mostraron como líder a Iván Cepeda. La ambigüedad respecto a la seguridad jurídica y las señales sobre profundización de reformas parecen haber extendido el compás de espera de los inversionistas, que podrían preferir activos líquidos antes que comprometer capital en maquinaria.

Por su parte, las marchas en apoyo al decreto del salario mínimo ponen énfasis en la cuestión redistributiva. El presidente y varios de sus allegados consideran que estos incrementos buscan mejorar la condición de vida de los trabajadores aumentando su consumo y que, de acuerdo con el ministro de Educación, Daniel Rojas Medellín, han logrado aumentar la proporción de la masa salarial en el PIB, repartiendo mejor la torta. La........

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