menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

La segunda vuelta y la crisis de legitimidad de la representación

5 0
01.06.2026

Pedro P. Grández Castro - Profesor universitario. Sociedad Peruana de Constitucionalistas (SPC)

El ballottage, de origen francés, comenzó a utilizarse en el Segundo Imperio de Napoleón III (1852) y se consolidó con la Constitución de la V República de 1958. Como lo advertía Hauriou en su Derecho constitucional e instituciones políticas (Ariel, 1980), sin un umbral mínimo de adhesión popular, la representación degenera en una ficción: el representante habla en nombre del pueblo, pero el pueblo no lo reconoce como su auténtico representante. Duverger, por su parte, sostenía que la segunda vuelta presidencial, trasplantada a sistemas con representación proporcional, refuerza la legitimidad del Ejecutivo, pero a costa de debilitar al Legislativo, que resulta fragmentado de manera indefectible. Quizá por ello, en Francia la segunda vuelta se aplica tanto a las elecciones presidenciales como a las legislativas y regionales.

Para la Asamblea Nacional francesa, un candidato que recibe mayoría absoluta de votos válidos y un total superior al 25% del electorado registrado es elegido en primera vuelta. Si nadie alcanza ese umbral, se celebra una segunda vuelta entre todos los candidatos que hayan obtenido más del 12,5% de los electores registrados, o los dos más votados, si ninguno lo alcanza. El candidato que obtiene más votos en la segunda vuelta resulta elegido.

Como ocurre con otras instituciones del derecho comparado, el ballottage francés se ha expandido de manera parcial. Numerosos países han adoptado la segunda vuelta, pero únicamente para la elección del presidente, dejando de lado esa misma exigencia cuando se........

© La República