Colombia define su modelo de estado: ¿más derecha o más izquierda, por Daniel Valero
*El autor es jefe editor de Política del medio de noticias colombiano El Espectador
La ruta electoral por la que va Colombia, y que tiene su parada principal el próximo 7 de agosto cuando se dé la transición democrática entre el saliente Gobierno del presidente Gustavo Petro y quien finalmente se imponga en urnas, se reacomodó en las últimas semanas en dos vías que marcan un giro más profundo. Un viraje hacia posturas aún más extremas de los espectros ideológicos que hoy se disputan el poder.
Esa es la polarización que se profundizó en un país que al menos en este momento de su historia republicana no quiere puntos medios; no viabiliza lo que se denomina centro. Hay un oficialismo que promueve una izquierda más potente, más arraigada; y una oposición que busca el retorno de la derecha a la Casa de Nariño –la sede principal del poder Ejecutivo colombiano– con un relato más fuerte, con mayor peso en el grueso de la sociedad.
Y son distintos, en especial en lo discursivo, pero no tanto en las formas. Desde ambas orillas saben que este 31 de mayo, cuando se celebra la primera vuelta presidencial en Colombia, hay una fórmula que definitivamente no sirvió para seducir votantes: en el país se bautizó como “tibieza”.
Esa instantánea, según las más recientes encuestas de intención de voto del mes de mayo (Invamer, Guarumo y –entre otras– la realizada por el Centro Nacional de Consultoría), tiene como protagonistas a Iván Cepeda, del Pacto Histórico, y a Abelardo de la Espriella, de Defensores de la Patria. La tercera vía, aunque también de la derecha, es Paloma Valencia (Centro Democrático), aunque las proyecciones no le son favorables.
Cepeda, congresista de esa corriente que también se hace llamar progresista y un huérfano de la guerra que se afronta hace más de seis décadas (su padre, el entonces senador Manuel Cepeda, fue asesinado por agentes paraestatales en 1994), es la ficha con la que el presidente Petro busca la continuidad de su proyecto. Y el propio candidato, a sus 63 años y con formación académica como filósofo, ha sido explícito en que su programa es para profundizar las “transformaciones” que promovió el actual jefe de Estado durante los últimos cuatro años.
Como la reelección presidencial está proscrita en la normatividad colombiana, Petro no puede aspirar a un segundo mandato consecutivo. Eso explica por qué –también andando sobre el filo de las reglas que impiden la participación indebida en política de quienes lideran al Estado– la última........
