La fiscalía de Gálvez, por César Azabache Caracciolo
Tomás Aladino Gálvez ha definido su perfil de gestión desde que asumió la Fiscalía de la Nación como interino. Siguiendo las formas que hoy predominan en el ambiente público, ha explorado el rendimiento de una ecuación muy fácil de reconstruir: algún nivel de estabilidad presupuestaria a cambio de una fiscalía no beligerante con los poderes públicos. Sus declaraciones públicas no admiten dudas sobre la importancia que concede a esta ecuación. Gálvez la anunció desde sus primeras visitas al Congreso, apenas designado, y ofreció como parte del paquete la definición de un nuevo proyecto de ley de organización de las fiscalías, que presentó hace solo unos días.
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Uno tendería a pensar que ensamblar un proyecto de este tipo debería ser una acción neutral, además de necesaria. A fin de cuentas, las fiscalías arrastran una ley orgánica escrita en 1981, en otro contexto institucional. El cambio parece más que necesario. Sin embargo, el proyecto está lejos de representar solo una adecuación de las cosas a los tiempos actuales. Ha sido sometido al Congreso en condiciones que representan una renovación del acuerdo tácito que ha alineado a la Fiscalía de la Nación con la malla de autoridades constitucionales que respaldan a la mayoría que aún controla el gobierno. Y se presenta en un momento, los debates previos a las elecciones, en que la atención de la ciudadanía está en........
