Maricarmen
En una de mis novelas un personaje dice: “La casa forma parte de nosotros y no existe mayor orgullo que levantar la propia casa, porque la vivienda y el habitante son una misma cosa. Debemos considerarla nuestro santuario”. Es seguro que mi personaje da voz a mi pensamiento y es la razón por la que al ver cómo desahuciaban a Maricamen, una anciana de 87 años, del piso donde ha transcurrido su vida y visto morir a sus padres, la indignación y la rabia han superado cualquier valoración legal. El crimen que se ha perpetrado contra este ser humano no lo justifica ni la presunta ceguera del Tribunal Supremo, que avaló el interés especulativo del grupo de inversión, ni la diligencia de la jueza del caso, ni la ausencia de la presidenta de la Comunidad de Madrid, entretenida en promocionar ferias inmobiliarias y poner alfombras rojas a los especuladores, ni la sumisión legalista del Ministerio de la Vivienda con........
