Prohibido prohibir
El famoso eslogan de los movimientos estudiantiles de los sesenta y setenta, de las luchas por los derechos civiles o contra la guerra del Vietnam era, todos lo sabíamos, una tontería. Un brindis al sol. Tenía su valor simbólico y metafórico por supuesto. Y sirvió para llenarnos los pulmones, el corazón y el alma de energía, y también para llenar las paredes de grafitis. Pero la verdad es que nadie se lo creía en serio.
Es imposible vivir sin prohibiciones.
En cuanto nace un niño le prohibimos absolutamente todo. Le prohibimos acercarse al fuego, meter los dedos en el enchufe, comer tierra, arrojarse por las escaleras, jugar con armas o beber lejía. Sin prohibiciones un niño se moriría en quince minutos. Mi hermana, muy arrojada ella, era una........
