Los pensamientos
En el camino a casa hay un pequeño balcón lleno de flores de colores que resulta imposible no admirar. De alguna manera, contemplar esas cuidadas plantas hace que brote una ligera sensación de alegría en quien las mira, por muy mal que se hubiese dado el día. Las atiende una mujer de pelo blanco, de edad indeterminada, que sabe cómo regarlas bien para evitar que se mustien o que los excesos las ahoguen.
“Pensamientos se llaman”, me dijo un día, “¿te gustan?”. Asentí. Y me habló de las atenciones que necesitan y del bien que le hacía poder cultivarlas y hacerlas crecer. Me gustó su nombre. Me explicó que, entre sus cualidades, estaba actuar como cobertura natural para........
