De la sinrazón
Hace tiempo en una reunión de amigos surgió el tema de los trasplantes. Una de las presentes tomó la palabra para ofrecer un largo argumentario que concluía con que no existían, que eran un invento que nos intentaban vender, no sé con qué finalidad, y que jamás habían sido una realidad. De nada sirvieron los datos, ni los razonamientos y, mucho menos, la experiencia personal de quien tenía a su padre recuperándose de un reciente trasplante hepático. Todo era mentira, aseguraba, cada vez más encerrada en su sinrazón. Ante el obstinado intento de imponer como verdad única una gran mentira fácilmente rebatible, el resto optó por dejar de escuchar y mantenerse firme ante una realidad incuestionable.........
