“Asombro”
Llevo tiempo asombrándome. No tiene la mayor importancia ni la menor trascendencia. ¿A quién interesa que me asombre, o no? Es más, si le pregunto a un progresista, de los que dicen selo de verdad porque sus antecedentes los avalan; o a uno de los muchos modernos, que se auto consideran progres, a los que tacho –no tiene nada de importancia ni trascendencia alguna- de “salón y caviar”, tanto los unos como los otros coincidirían en acusarme que voy para mayor y que, habiendo perdido la capacidad de asombro causado por los años, uno se asombra más de la cuenta. Aunque también considero existen doctrinas que revelan lo contrario; o sea, que los años inmunizan. Lo qué sea o cómo quieran: Llevo tiempo asombrándome. ¡Mecachis!
¡Observen por dónde!, que llevando tiempo y dándole vueltas a mi asombro y preguntándome por qué se me pegó a las neuronas esa reciente capacidad de asombro, leyendo a Carmen Posadas -qué acierto leer todo lo que cae delante-, encuentro........
