La granja de cadáveres
Hace unos años me tocó viajar diariamente por carretera a Santiago de Compostela. En un punto indeterminado de la N-525, abandonado en la cuneta, permaneció demasiado tiempo el cadáver de un pequeño perro. Durante ese tiempo, por unos instantes de cada mañana, me convertí en fedatario de su progresiva descomposición. Hasta que finalmente no quedó ni rastro de él.
Hace apenas unos días me han hecho llegar cierta información sobre un granja de cadáveres en las afueras de Lausana, apartada del ruido y de la curiosidad del público, en un pequeño terreno vallado que nada tiene que ver con un camposanto. En ese discreto espacio, un grupo de científicos del Swiss Institute of Forensic Taphnomy........
