Codos arriba, Canadá
La nueva guerra comercial entre Estados Unidos y Canadá confirma hasta qué punto el trumpismo ha convertido la política económica en una prolongación del nacionalismo identitario. Desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, Washington ha impuesto sucesivamente aranceles del 25% a numerosos productos canadienses, del 50% al acero y al aluminio, gravámenes al automóvil y ahora nuevos recargos del 50% sobre unos veinte mil millones de dólares de exportaciones. Ottawa respondió en marzo de 2025 y vuelve a hacerlo ahora, tras el fracaso de las negociaciones, con represalias equivalentes que entrarán en vigor el 8 de septiembre. La escala del disparate se mide en una cifra: ambos países intercambian bienes y servicios por cerca de novecientos mil millones de dólares anuales. Ninguna potencia enemiga ha causado en décadas tanto daño deliberado a esa relación como el propio presidente estadounidense. Sus industrias están entrelazadas desde hace décadas, especialmente en automóvil, energía, acero y agricultura.
El Partido Liberal de Canadá es miembro pleno y fundador de la Internacional Liberal
Conviene empezar desmintiendo una bobada que se oye mucho ahora: Mark Carney no es “de izquierdas”. El Partido Liberal de Canadá es miembro pleno y fundador de la Internacional Liberal. La........
