La mitad exacta
Este martes, sin que casi nadie repare en ello, el año llega a su punto medio. El 30 de junio es la línea que parte el calendario en dos mitades iguales, y sin embargo no la celebra nadie. No hay propósitos de mitad de año, ni brindis, ni esa euforia un poco impostada de las campanadas. Pasamos de página como si nada, con la cabeza puesta ya en las vacaciones, y dejamos escapar el único momento del año en que de verdad podríamos mirarnos al espejo sin trampa.
Lo pensaba el otro día en Ourense, con la ciudad empezando a vaciarse y ese calor espeso que anuncia que el ritmo va a cambiar. En enero todos hacemos cuentas de lo que vamos a hacer. En junio, casi nadie hace cuentas de lo que hemos hecho. Y, sin embargo, es ahora cuando se ve la verdad. En enero hablamos de intenciones, que no comprometen a nada. En junio hablan los hechos, que no admiten discusión. Aquellos seis meses que se abrían infinitos caben ya enteros en la memoria, y con ellos la distancia exacta entre lo que dijimos que íbamos a ser y lo que hemos sido.
Cuesta hacer ese balance........
