El directivo que lee menos (y decide mejor)
Hace unas semanas le pregunté a un directivo que admiro cuántas newsletters tenía abiertas sin leer en su bandeja de entrada. Se rió con una mezcla de culpa y resignación. Dijo una cifra que prefiero no reproducir para no deprimir al lector, pero estaba muy por encima de las mil. La mayoría, añadió, las había dado de alta él mismo, convencido en su momento de que no podía permitirse perderse esa fuente.
Le pasa a casi todos los que conozco, yo incluido. Y creo que esa conversación, banal en apariencia, resume bastante bien uno de los problemas peor entendidos del management actual. Vivimos en un entorno donde la información es infinita, gratis y adictiva, y donde todavía confundimos estar informados con estar preparados para decidir.
Durante años, el directivo más valioso fue el que más sabía. El que había leído más libros, visto más operaciones, escuchado más conferencias. En un mundo en el que la información era escasa y cara, acumularla era ventaja. La profesión tenía algo de esfuerzo........
