Cuarenta años abiertos
Hay una tienda en Ourense que abre desde antes de que yo naciera. No diré cuál, porque el dueño se pondría colorado y porque me interesa más lo que representa que su nombre. Paso por delante casi cada semana y siempre está la persiana arriba a la misma hora, con esa puntualidad que ya no le llama la atención a nadie. Este verano me paré a echar la cuenta y me salieron más de cuarenta años. Cuarenta agostos, cuarenta septiembres, cuarenta cuestas de enero. Nunca le han hecho una portada.
Y sin embargo ahí hay un caso de estudio que no aparece en ninguna escuela de negocios. Por delante de esa puerta han pasado cuatro o cinco crisis serias, la llegada de las grandes superficies, el comercio electrónico, una pandemia y unos cuantos cambios de costumbres que se llevaron por medio a competidores bastante más grandes. Él sigue ahí. Nosotros medimos las empresas por lo deprisa que crecen y casi nunca por lo bien que aguantan.
Durante años yo también pensé que durar era el premio de consolación del que no había sabido crecer. Lo pensaba sin decirlo, que es como se piensan estas........
