El soplo secreto
Estamos en la tertulia. Llega tarde nuestro colega el psiquiatra. Nos dice, eufórico: “hola, amigos”. Entonces el pintor, siempre irónico, le espeta: “¿no serás de esos? El clásico dice que los amigos nos abandonan en los momentos difíciles, pero los enemigos nos siguen hasta la muerte”. En seguida, me preguntan por José Sacristán, si era cierto que me mandó al carajo.
Les comento: “fue al final de la obra, él se refugió en su camerino, huyendo de sus admiradores, que le esperaban en la calle y en el vestíbulo del teatro. Yo esperé paciente. Alguien de su compañía me acercó a él. Comenzamos a hablar. La verdad es que venía empalidecido y un poco doblado. ¡Hay que joderse!, había estado hora y media larga solo en el escenario. Cielo santo, ronda los 90. Alguien del equipo del Principal me dijo: ‘es un profesional, se pasó todo el día preparando la función, sólo salió para comer”.
Pero te cuento. Comenzamos a........
